Afrontando la adicción: Cocaína

La cocaína es una droga ilegal altamente consumida con graves consecuencias orgánicas, psiquiátricas y sociales. Aunque cada vez la información disponible es mayor, es probable que el abordaje del problema aún diste de ser el adecuado dada la frecuencia del consumo y de sus complicaciones.

El consumo de cocaína es más frecuente en hombres que en mujeres, y en la franja de edad de 15 a 34 años, con una edad media de inicio a los 20 años.

Efectos físicos en el organismo

Lo más frecuente es que el paciente consulte por palpitaciones. Suele objetivarse taquicardia sinusal y puede añadirse hipertensión arterial. A veces aparece dolor torácico de características anginosas. Pueden observarse arritmias y trastornos de isquemia-lesión, que pueden llegar al infarto agudo de miocardio. Menos frecuentes son la hipotensión arterial y el shock (signos de extrema gravedad).

Sobre el SNC (Sistema nervioso central) puede provocar midriasis, mioclonias, convulsiones y coma de forma aguda, y deterioro cognitivo leve pero duradero y limitación de la plasticidad neuronal de forma crónica. También aumenta el riesgo de traumatismo craneal y accidentes cerebrovasculares hemorrágicos y/o isquémicos.

Otros síntomas pueden ser sudoración fría, náuseas, vómitos, sequedad bucal, isquemia intestinal, dolores musculares, rabdomiolisis, insuficiencia renal secundaria, alteraciones del equilibrio ácido-base y trastornos funcionales hepáticos y pancreáticos. En algunos pacientes que se inyectan cocaína, se ha constatado el desarrollo de un cuadro fulminante de shock y coagulación intravascular diseminada. También es posible el desarrollo de una hipertermia.

Efectos psiquiatricos

Respecto a sus efectos psiquiátricos, es causa y precipitante de cuadros de ansiedad, compulsiones, ideación de tipo paranoide, cuadros psicóticos, desarrollo de ideas delirantes… tanto en su uso agudo como crónico

Cocaína y Psicosis

La psicosis paranoide inducida por cocaína (síntoma más característico) es un aparatoso cuadro psiquiátrico que presenta hasta el 70% de los intoxicados y entre el 53% y el 68% de los adictos. Su aparición suele variar entre 25 y 57 meses desde el inicio del consumo regular, con una media en torno a los tres años. Hay mayor predisposición en hombres que en mujeres, en personas que previamente han presentado cuadros similares y en consumidores vía intravenosa respecto a vía nasal.

Habitualmente cursa con agresividad y agitación, delirios paranoides y alteraciones en la esfera afectiva. Las alucinaciones no son extrañas.

Cocaína y esquizofrenia

El abuso de cocaína multiplica por cuatro el riesgo de aparición de distonía aguda y discinesia tardía.

Cocaína y Patología Afectiva

En pacientes con patología afectiva la prevalencia de consumo de cocaína varía entre el 33-50% siendo más frecuente en mujeres. Concretamente en el Trastorno Bipolar, se ha relacionado con un inicio más precoz y una peor evolución del mismo, con mayor número de episodios mixtos y episodios maníacos más graves. Además, el consumo empeora toda sintomatología depresiva.

Tratamientos más efectivos frente a la dependencia

Entre los métodos más efectivos contrastados y evaluados són:

  1. Enfoque de Refuerzo Comunitario o Comunidad Terapéutica: Está indicado para pacientes con dependencia grave, pobre control de impulsos, con historia de fracasos en tratamientos menos intensivos y con escaso apoyo social.
  2. Tratamiento cognitivo -conductual (TCC): Es eficaz en el tratamiento de las conductas adictivas. Las bases son el análisis funcional de la conducta adictiva, el entrenamiento práctico de habilidades para el reconocimiento y afrontamiento, la solución de problemas, la identificación y anticipación de situaciones de riesgo, el reconocimiento de decisiones aparentemente irrelevantes y habilidades para rechazar el consumo, el control de los procesos cognitivos relacionados con el consumo de drogas, el control y programación de las actividades.
  3. Prevención de Recaídas, como variante más específica del TCC: En general, el tratamiento tiene dos componentes esenciales: el uso del análisis funcional del consumo y el entrenamiento en habilidades. El objetivo es que el paciente aprenda a anticipar y enfrentarse a las presiones y problemas que pueden conducirle a una recaída.
  4. Entrevista motivacional: Es eficaz en primera fase y acompañando a otras intervenciones. Está indicada en pacientes con abuso (NO dependientes) y aumenta la adherencia y cumplimiento del tratamiento. Es apta para favorecer el inicio de un tratamiento, para los programas de reducción del daño y para favorecer la adherencia a otras modalidades psicoterapéuticas.
  5. Terapia interpersonal: Grado de recomendación C ya que mejora los resultados a largo plazo. Se basa en la idea de que el problema de la droga surge y se mantiene en un contexto de relaciones interpersonales.
  6. Intervención familiar: Describe las conductas en términos de relaciones interpersonales al mismo tiempo que estudia las posibles modificaciones o cambios que movilicen las posiciones o interacciones que dificultan un desarrollo armónico y coherente.
  7. Terapia psicoanalítica: Indicada una vez que la persona haya conseguido la abstinencia, en «estados avanzados de recuperación, para tratar rasgos de personalidad anómalos, asociados o previos a la adicción«.

Asumiendo el control

En nuestro centro hacemos uso de todos y cada uno de los puntos comentados anteriormente para garantizar el éxito en la recuperación de esta adicción, de la mano de nuestros expertos cada área del paciente está cubierta. Si deseas contactar con nosotros puedes hacerlo mediante nuestro teléfono (671 26 42 99) o escríbenos a [email protected].